Hablemos de los corales

Esas bellas rocas extrañas
En la acuariofilia es recurrente el uso de corales para darle un aspecto más interesante al montaje de los acuarios marinos. Sin embargo, no todos tienen una idea clara de lo que estos organismos son y lo que representan, relegándolos al papel de simples objetos decorativos, sin advertir que de ellos depende la sustentación de la vida en el planeta, y por ello se hace necesario conocerlos un poco más.

¡Están vivos!
Los corales son gigantesca aglomeraciones de pequeñísimos seres vivos. Cada uno de estos organismos, por separados, reciben el nombre de zooides; es decir, seres de apariencia animal o animales incompletos que establecen una relación íntima entre ellos por medio de tejidos diversos, que en ocasiones, se sirven de otros organismos para complementar su existencia.
Tal es el caso de los corales que albergan en su estructura, algunos tipos de alga microscópicas unicelulares, con lo que se aseguran la obtención de más nutrientes, a través de la producción fotosintética, en una relación simbiótica que lleva miles de años en completo equilibrio. En el ámbito científico, a estas microalgas se les denomina zooxantelas.
No obstante, no es la única forma en que estas poblaciones obtienen su alimento, ya que cuentan con verdaderos tentáculos que poseen células urticantes con la que, literalmente, cazan pequeños peces. También poseen la capacidad para filtrar el agua de mar y de esta manera capturar el plancton que flota libremente en las corrientes marinas.

Corales Pétreos
Existen diversos tipos de coral. Aquellos que interesan al acuariofílico son los que se denominan Hermatípicos. Estas colonias generan con el paso del tiempo una estructura calcárea (carbonato cálcico) producido por secreción, que les permite llevar un tipo de existencia estática, ancladas al fondo, lo que trae como consecuencia directa la formación de colonias de importante envergadura, a las cuales denominamos Arrecifes.
Los arrecifes son auténticas selvas en el mar, puesto que son la base y el sustento de una gran variedad de ecosistemas. Más aún, representan por si mismos un ecosistema, albergando a ¼ de la población de especies marinas conocidas.
Otra de las consecuencias positivas producto de la incansable labor “arquitectónica” de estos pequeños animales, es conocida como “barrera de coral”. Esta construcción sirve no sólo como base para la vida, sino que se muestra como un muro que protege a las costas y a los manglares del embate interminable de las olas, permitiendo que las especies que se reproducen en estos ambientes mantengan su ciclo, impertérritos.

No todos son hardcore
Ahora bien, algunos corales se han adaptado a un tipo de vida que, aunque sigue siendo en forma de colonia, no presentan un anclaje ni formación de estructuras sólidas. Los así llamados Ahermatípticos o corales blandos, sobreviven manteniéndose unidos en una estructura de tejido flexible. No forman esqueletos rígidos, aunque si generan espículas de calcita, que sirven para dar algo de consistencia al animal.
La estructura que los mantiene unidos es de origen protéico. Estas colonias se dejan llevar por las corrientes marinas. Tienen una apariencia translúcida y perforada, similar al trabajo de crochet. Si quieres saber más del mundo marino, quédate con nosotros.

Luis David

About Luis David

Amante a la acuariofilia Marina.

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